Moleskine
Desde hace unas semanas he decidido llevar conmigo, durante toda mi jornada laboral, un pequeño cuaderno para tomar notas y revisar recordatorios.
Ayer en El Corte Inglés me topé con Moleskine, que es una tradicional marca de origen francés especializada en diseño y producción de agendas y notebooks.

Moleskine es la mítica libreta de notas que parece ser que utilizaban artistas e intelectuales como Picasso, Van Gogh y Ernest Heminway. Tal y como indica la empresa, “en formato de bolsillo y compañera de viaje guardó esbozos, apuntes, historias y sugerencias antes de que llegaran a convertirse en imágenes o en páginas de libros míticos“.
Producida originariamente en antiguas fábricas manufactureras francesas que abastecían a las papelerías parisinas frecuentadas por las vanguardias internacionales, se convirtió en algo imposible de encontrar a finales del siglo pasado. El 1986 desapareció su último fabricante, pero en 1998 retomó su viaje.
Los productos de Moleskine, de perfecto acabado y con detalles venidos del pasado (como la goma pasante que permite su cierre), se presentan en varios formatos y colores según modelos, atendiendo a las necesidades: para apuntes en línea o cuadrículas para profesionales y periodistas, con partituras para músicos, con marcos secuenciales para artistas gráficos, guías de ciudades…
La entrañable PDA de nuestros antepasados (sin copia de seguridad).
