Dos pájaros de un tiro
Es un placer para los sentidos haber podido asistir a uno de los conciertos de la gira de dos grandes cantautores hispanos, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, que se está desarrollando desde el pasado mes de junio por España y proseguirá por tierras iberoamericanas como Colombia, México, etc.
Sabina igual de canalla que siempre, Serrat igual de elegante que siempre. En definitiva, dos pájaros arrojando con brillo -incluso algunas veces al alimón- sus mejores obras, como Mediterráneo, Aves de paso, Y sin embargo…
Dos artistas que con la suma no pierden su propia personalidad y que con gran sutileza y elegancia, después de haber superado sus propias experiencias personales frente a la enfermedad, celebran la vuelta a la consciencia de la vida a través de sus canciones y la pasión por compartirlas con personas de cualquier edad o condición. Efectivamente, Sabina y Serrat son un claro exponente de fusión generacional. Prueba de ello es que sus canciones son seguidas por jóvenes, medianos y mayores con la misma sensación de pertenencia.
No es fácil poner a dos grandes en un escenario durante más de dos meses sin recelos. A pesar de ello, aunque con algunos fallos perdonables en la integración de las voces, la puesta en escena en apariencia también es Serrat más Sabina: el equilibrio en la elección de las canciones, los guiños y reconocimientos recíprocos y calculados, en apariencia generosos, y la composición del team musical, algunos de aquí como los panchitos y garcías de diego, indispensables, y otros de allá.
El resultado de la suma es dos pájaros de un tiro. Dos pájaros que deseamos se empeñen, para nuestro deleite y durante muchos años, en seguir volando.
